Editorial

Resonancias de la interpretación es el tema que elegimos para el segundo número de Nadie Duerma, la Revista Digital del Foro Analítico del Río de la Plata. Podríamos decir -incluso- que el tema nos eligió a nosotros, ya que del mismo modo en que la resonancia hace vibrar al ser, hace tiempo que el asunto reverbera en nuestra comunidad. Digamos que sus efectos nos mantienen despiertos. Lo suficiente como para hacer oír una vez más la voz de la princesa Turandot: ¡Nessun dorma!

El descubrimiento freudiano del inconsciente despierta al hombre del sueño inaugural de transparencia que comportaría la razón. Lo confronta -a aquel que se decide por hacer la experiencia del inconsciente en un análisis- con su ser de desgarro. La interpretación analítica es la herramienta que dirige los dichos de ese sujeto a su punto de división más íntima, desde donde podrá relanzar un novedoso camino de elaboración de sus síntomas y de su historia.

La interpretación de los sueños nos enseña que el análisis del contenido manifiesto desnuda al relato de las diversas inyecciones de sentido, y esta operación lo reconduce hacia el texto latente, que entonces puede asomar -tomar cuerpo- bajo los efectos del proceso primario y la desfiguración onírica. Así procedía Freud cuando se topaba con la emergencia del inconsciente, advertido de las resistencias y poniéndolas al servicio de la interpretación.

¿Qué es lo que la interpretación, al pulsar, hace resonar? 

En este número de Nadie Duerma, Martín Alomo inaugura la sección temática con un “Ensayo breve sobre resonancias” en el que explora los límites que a la vez separan y comunican algunas características del lenguaje musical y otras propias de la interpretación analítica. En su trayecto, Martín examina los distintos avatares de las resonancias de la interpretación analítica, ya sea que se trate de los inicios, del transcurso o del final del análisis. Dominique Fingermann, por su parte, propone un recorrido “De la lógica de la interpretación a la práctica de la letra”. Allí comparte sus reflexiones respecto del anudamiento de la lógica, la ética y la poética adquiridas por el analista como saldo de su propio análisis, puestas en acto ahora en la dirección de la cura.

“La interpretación es un acto” es el título elegido por Florencia Farías para desplegar las condiciones tácticas del analista lacaniano. La ausencia de relación sexual, la verdad no-toda y la falta de goce absoluto son algunas coordenadas que, en este texto, ubican una determinada dirección de la cura y la posibilidad de un final de análisis al cabo de ella. Ignacio Iglesias Colillas, advertido de que el concepto de interpretación no es ni homogéneo ni sustancial, propone la idea de “semiósfera” de Lotman, para abordar la interpretación. El autor apoya su novedad en algunas referencias precisas de la filosofía, además de abrevar copiosamente en la fuente siempre resonante de la poesía.

La agudeza clínica de Cecilia Tercic logra detectar los efectos de una interpretación a partir del testimonio de un analizante. Su trabajo nos ofrece la indagación que ensaya sobre tal hallazgo. Se trata de Theodor Reik, quien en cierta coyuntura de su vida recurre a Freud en busca de análisis. De esa experiencia, Reik destaca una única interpretación “cuyo eco resonó” en él durante largo tiempo. 

Luciano Lutereau, por su parte, ubica esa singular concepción lacaniana de la interpretación desarrollada en El reverso del psicoanálisis, que se ubica entre la cita y el enigma. Enfatiza en su texto ese “entre”, ya que no se trata de ver dos modos de interpretación, sino dos condiciones de la misma. 

Mariano López parte de dos referencias, una de Freud y otra de Lacan, que aluden al uso instrumental del inconsciente del analista para la interpretación, pero a condición de haber transitado su propia experiencia analítica. Esta “purificación psicoanalítica” sobre el inconsciente no es sin el acto analítico considerado como el pasaje de analizante a analista, noción clave de este trabajo.

Guillermo Agüero toma la vía de la historización del concepto de interpretación en la enseñanza de Jacques Lacan. El autor se apoya en algunas reseñas fundamentales, que van desde “Función y campo de la palabra…” hasta Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis para conducirnos en la travesía que nos propone.

Cerramos nuestra sección temática con un texto de Vanina Muraro, referido a las resonancias de las interpretaciones de Freud y de Lacan que llegan hasta nuestros días. Se trata de una apuesta renovada a reinventar el psicoanálisis, cada vez, en cada interpretación. En "Los estertores de la interpretación" Vanina señala con gran claridad que para Freud podría llegar a pensarse una “interpretación mínima”, al modo en que Lacan caracteriza la suya: tú lo has dicho, no soy yo quien te lo ha hecho decir.

Luego, en nuestra sección de conferencias y ponencias orales,“Los lunes del FARP”, contamos esta vez con el excelente aporte de Colette Soler para Nadie Duerma: “Los tres cuerpos del hombre”. Se trata de una conferencia reciente -también inédita- dictada por la autora en Lyon. Allí, Colette examina con la claridad y la precisión a las que nos tiene habituados, el problema candente de los cuerpos aglutinados e incluso traficados por la trata ejercida por los lazos sociales que subsisten, en una particular imbricación con el mundo globalizado y capitalista de nuestros tiempos. 

A propósito del cambio de paradigma en las elaboraciones lacanianas sobre la interpretación, en su “Operación de vaciamiento” Silvana Castro Tolosa encuentra que el acento, finalmente, queda puesto en las resonancias. Ello la lleva a bucear en un océano de referencias tan poco exploradas como apasionantes, no sin una travesía sinuosa a través del arte chino, la poesía de Daumal, la extrañeza de Ponge y la música hindú. Silvana logra señalar que lo propio de la resonancia de la interpretación analítica radica en hacer vibrar lo que se hace oir sin ser dicho.

Julia Minaudo da testimonio de una apuesta fuerte al trabajo de cartel, particularmente en relación a la lectura de testimonios del pase. En su texto, encontramos emparentados el testimonio de un AE y un capítulo de “Alfred Hitchcock presents” titulado “Escape final”. El punto de llegada del recorrido caracteriza la sensibilidad específica de la comunidad de Escuela, considerada como una aptitud “para captar la poesía que se escribe en el decir de un testimonio”.

Matías Buttini se pregunta “¿Qué leemos los analistas?”, y en las respuestas que ensaya despliega su propia versión de la noción de lectura, y también de escritura, en psicoanálisis. ¿Qué se lee en lo que se escucha? ¿Qué se escribe en las lecturas del analista? Significante que desliza desde lo que lee el analista en su función -distinto del escuchar- hasta los libros que lee el analista y que lo marcan como a alguien perteneciente al mundo de las letras y de la cultura. ¿Cómo pensar un analista aislado de su cultura? ¿Cómo olvidar que, después de todo, Freud se reconocía como un hombre de letras disimulado bajo los ropajes del médico?

Gonzalo López, un analista que hace tiempo investiga el concepto de la ironía y su relevancia clínica, nos presenta un panorama interesantísimo tendiente a discernir entre la ignorancia de Sócrates como mentira y la posición propiamente irónica, caracterizada por Kierkegaard como negatividad absoluta. Al caracterizar esta diferencia con precisión, Gonzalo logra indagar la libertad subjetiva que puede importar la ironía, contando para su elucidación con el andamiaje conceptual de los cuatro discursos.

Por último, en un desarrollo erudito, hilvanado con gracia y no sin  humor, bajo un título de corte bretoniano -que en el sur del mundo hace resonar otro clásico de Horacio Quiroga- Ricardo Benjamín Cababié nos conduce por los límites filosos en los que se entrecruzan la locura, la sexualidad, el amor y la femineidad. Este recorrido que no se priva de pasar por Deméter y Zeus, por Medea y Jasón, por la pluma tanguera de Homero Espósito, llega a ofrecernos consecuencias clínicas sorprendentes presentadas en clave borromea.

Para concluir nuestro segundo número de Nadie Duerma, nos despedimos una vez más -como lo hiciéramos en nuestro número inaugural- con la sección “Comentarios de libros”. En esta oportunidad, nos ocupamos de El fin y las finalidades del análisis, de Colette Soler (Buenos Aires: Letra Viva, 2012); Tres ensayos sobre la perversión, de Tomás Otero (Buenos Aires: Letra Viva, 2012); Introducción a la clínica psicoanalítica, de Lucas Boxaca y Luciano Lutereau (Buenos Aires: Letra Viva, 2012); y Clínica de la elección en psicoanálisis. Libro II. Por el lado de Lacan, de Martín Alomo (Buenos Aires: Letra Viva, 2013).

Mientras comenzamos a pensar en Nadie Duerma n° 3, que verá la luz a principios de 2014, sólo nos resta desearles una lectura provechosa del segundo ejemplar de esta revista digital, nueva rúbrica de nuestra comunidad analítica. Agradecemos a los autores y colaboradores por sus valiosos aportes; y también a nuestros lectores, que han elegido a Nadie Duerma y la acompañan con entusiasmo desde sus inicios.

Saludos cordiales,

 

Nadie Duerma

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