Editorial

“La relación electiva al machaqueo insistente del significante” a la que prefieren someterse algunos seres hablantes, tal como señala Lacan en su seminario sobre las psicosis, nos deja -algunas veces- en la impotencia o en la división.

Para el analista se trata de un partenaire que si bien puede dividirse, resulta tan eficaz en su perseveración pasivizante que -finalmente- no pocas veces quien se divide es el analista mismo. De este modo se invierten las condiciones deseables del dispositivo que se oferta. De allí la necesidad de pensar la maniobra adecuada y su eficacia específica para la clínica que estas subjetividades imponen. Las nociones de táctica, estrategia y política reclaman ser revisitadas para que la dirección de la cura sea digna de ser llamada analítica, aun cuando se trate de la clínica de aquello que se sostiene fuera del lazo social: lo que ex-siste al discurso y por eso mismo lo posibilita.

Testigos del inconsciente “a cielo abierto”, sumisos de la estructura que -cruda- nos enseña desde que ha habido algún clínico sensible para recoger los testimonios, que eso habla más allá de nosotros. Más allá del analista, siempre; más allá del sujeto, por supuesto.

Comenzamos este número 3 de Nadie Duerma, con “Mártires de la comprensión”, de Silvana Castro Tolosa quien retoma el sangriento crimen de las hermanas Papin, con especial atención en lo señalado por Lacan respecto de la pulsión agresiva y, principalemente, logrando situarla tanto en relación con el pasaje al acto como con la opinión pública, siempre ávida de explicaciones. Con Lacan, la autora sentencia: “si se comprende, se condena”. Silvana llama “mártires de la comprensión” a aquellos sujetos que deambulan en una suerte de fuera de discurso que les impone la ley jurídica, ciega algunas veces, pero sorda para  este tipo de casos en particular al desoír el llamado que la singularidad exige. 

Por su parte, Vanina Muraro, en “Las palabras impuestas” revisa la especificidad de la relación del psicótico con el lenguaje. En su recorrido, el hilo de su argumentación la lleva a asumir, sorprendentemente, que más bien todos somos mártires del inconsciente.

En “El esquizofrénico no es un alienado”, Martín Alomo revisa la noción lacaniana de “constitución del sujeto” a la luz de tres hitos en la elaboración de las teorías de Freud y de Lacan: “La negación”, “De una cuestión Preliminar…” y finalmente las nociones de alienación y separación, que encontramos en “Los cuatro conceptos fundamentales..” y en “Posición del inconsciente”.

Matías Buttini señala, en “Lo extranjero”, la situación en la que todo ser hablante se encuentra en relación con la lengua: es “torpe para hablar la lengua”  y siempre se presenta como extranjero frente a la suya propia o la del otro.

En “Oír el delirio. Hospitalidad entre-lenguas”, Leonardo Leibson retoma el diálogo entre Lacan y Castets en 1970 con oportunidad de la visita del primero al servicio del  Dr. Daumezon. ¿Qué escucha el psiquiatra? ¿Qué el psicoanalista? Estos interrogantes son desplegados agudamente. Finalmente, Leibson se pregunta si los psicoanalistas estamos realmente dispuestos a escuchar las aventuras y desventuras (con el lenguaje, con el cuerpo) que cada psicótico esté dispuesto a contarnos.

En “El navegante de la boca”, Alberto Santiere pone la lupa sobre el término “mártir”, “testigo”. A partir de allí despliega un relato conmovedor que recoge un caso de su propia clínica, mostrando un analista comprometido con la sumisión completa a las posiciones subjetivas de su paciente y concluye que pensar la clínica y escribir son reaseguros para intentar conducir mejor los análisis.

 “El martirio de las voces”  de Luciano Lutereau y Marcelo Mazzuca hace foco en el fenómeno de alucinación auditiva y su especificidad en la clínica de las psicosis. Los autores logran establecer interesantes vínculos entre “la voz del padre”, la identidad sexual y el ideal del yo.

“Dale, dale con el loop…” cantaba Luca Prodan al frente de Sumo en los lejanos ’80. Hoy, Luis Prieto, en “Capitalismo y esquizofrenia: ¿qué decimos con el “fuera-de-discurso”?” nos propone revisar ciertas frases que conforman lo que él llama el “loop analítico”, para reafirmar que el psicoanálisis no está fuera de moda.

“Posiciones subjetivas en la psicosis” de María Eugenia Munin y Luciano Salinas propone una exploración rigurosa del desafío con el que nos comprometemos los analistas al recibir en tratamiento a sujetos psicóticos. En este texto encontramos una amplia indagación sobre los avatares que el psicótico enfrenta como consecuencia del rechazo primordial que evidencia su estructura y vislumbra el modo singular de dar respuesta a aquello que retorna en lo real.

“Consistencia, ex sistencia y nominación, en la realidad analista-sinthome de la clínica de las psicosis” de Laura Salinas es un exhaustivo recorrido sobre el trabajo de Lacan respecto de las posibilidades del analista en tanto que sinthome en la psicosis. Laura transita no sólo algunas de las preguntas al respecto, sino también el modo en que Lacan ha insistido en declarar su creencia en un progreso.

En este número 3 de Nadie Duerma, compartimos con ustedes la alegría de presentar una nueva sección. A pesar de la sentencia de búsqueda frenética durante una noche entera, bajo la prohibición de dormir, él logra llegar con vida al amanecer y conquista el amor de Turandot. De allí el nombre de nuestra sección: “Príncipe Calaf”, el amor nuevo que logra conmover incluso lo que parecía inconmovible. Contamos con aportes de invitados que reúnen además de calidad literaria y claridad conceptual, la marca singular de cada estilo. Se trata de miradas originales, ya sea provenientes de colegas, o bien de autores que aun no siendo psicoanalistas, tienen lo suyo para decir en relación con nuestra disciplina.

“Príncipe Calaf”, en su primera aparición, está conformada por textos de Luján Iuale, Daniela Molini, Juliana Bueno, Sergio Cellerino, Rita Mantegazza, Silvana Castro Tolosa, Bárbara Guatimosim, Silvia Eva Agosto y Pablo E. Chacón.

Luján Iuale conversa con el eje temático de nuestra revista, transmitiendo su experiencia en ese borde tajante entre la estructura del significante y lo a-estructural de lalengua con que nos confronta la clínica del autismo.  Daniela Molini y Juliana Bueno hacen un recorrido serio y minucioso referido a la clínica diferencial de las psicosis. Sergio Cellerino revisa la noción de “abstinencia” y reflexiona sobre el modo particular en que la encontramos en la clínica de las psicosis. Silvana Castro Tolosa y Rita Mantegazza dan testimonio con su trabajo de cómo el dispositivo analítico conserva toda su potencia para alojar el sufrimiento del hablante, aun en un servicio público (aunque, hay que decirlo, se trata de un servicio dirigido, coordinado y sostenido por analistas).  

En “Kafka y la salida por la enfermedad”, Bárbara Guatimosim, colega del Foro Analítico de Belo Horizonte, presenta una aguda lectura psicoanalítica de la biografía de Kafka, apoyada en la obra de dicho autor. Silvia Agosto, a partir de una lectura de “El hada que quería ser niña” de Gustavo M. Garzó, se centra en las condiciones de los cruces entre literatura y psicoanálisis, particularmente en torno del concepto de duelo. Hacia el final, Pablo E. Chacón expone una mirada ácida sobre la realidad política y la representación social del psicoanálisis, utilizando para ello el recurso al cine.

En nuestra sección “Los lunes del FARP”, contamos con las presentación de Julieta de Battista: “El analista partenaire a medida: Sobre el deseo en las psicosis”.  La autora nos recuerda su conferencia en el Foro, apoyada en su tesis de doctorado, sobre las coordenadas del deseo en la psicosis.

“Un amor de uno”, de Leonardo Itzik y Mariano Pujana recupera una noche de “Encuentros de discusión clínica”, en la que Leonardo presentó un arduo caso de psicosis escandido por las maniobras del analista. Mariano se encargó de los comentarios que principalmente enfocó desde la idea de poder extraer una enseñanza a nivel del amor en las psicosis que no siempre es un amor muerto.

“Hoy las peversiones”, de Tomás Otero, enfatiza ciertas expresiones actuales, representaciones y prácticas sociales vinculadas con la perversión. Partiendo de la idea de que esta estructura no puede sustraerse de su dimensión escénica.

“Usos de la metáfora en psicoanálisis” se tituló la conferencia de Julia Minaudo en nuestro Foro, que hoy  volvemos a compartir. Julia propone revisar el lugar de la metáfora en nuestra práctica, que -según opina- ha sido un poco desplazado por algunas “nuevas modas” del decir psicoanalítico.

Por último, cerramos este número de Nadie Duerma con nuestra sección “Comentarios de libros”. Esta vez contamos con breves reseñas de La elección en psicoanálisis. Fundamentos filosóficos de un problema clínico, de Martín Alomo; ¿Qué significa analizar?, de Ignacio Iglesias Colillas; ¿Quién le teme a lo infantil? La formación del analista en la clínica con niños, de Pablo Peusner y Luciano Lutereau; y, finalmente, Nudo de piedra. Escenas en el desierto, la última novela de Pablo E. Chacón.

Agradecemos a todos aquellos que han colaborado con este número, especialmente a los autores. En breve, este equipo editorial comenzará a preparar el número 4 de Nadie Duerma, que verá la luz durante la próxima primavera.¡Hasta entonces y buena lectura!

 

 
            Nadie Duerma

Comité Editorial

Diseño: Estudio Estilográfico © Todos los derechos reservados.