Comentarios de Libros

Macedonio. Para empezar aplaudiendo, de Liliana Heer

Buenos Aires, Ed. Paradiso, 2014

A A A

Horacio González, Macedonio como cuerda teatral; Ana Arzoumanian, Aplaudir; Martín Alomo, Una música sin ritmo, pura ironía; Américo Cristófalo, Urgido por la guitarra; Silvia Hopenhayn, Prologuín (¿Se puede plagiar una lectura?); Gabriel Sada, Prólogo que sólo quiere ser un prólogo; Noé Jitrik, Seguir los pasos de; Amalia Sato, A propósito de Macedonio/ Para empezar aplaudiendo; Germán Gárgano, Hablar, mirar, leer; Roberto Retamoso, La voz doblada; Arturo Frydman, Un homenaje en la kermés; María Pía López, Fantasmas y arquetipos; Laura Klein, Prólogo antes de aplaudir; Jorge Dubatti, Reivindicar para el teatro todas las liminalidades; Daniel Attala, Prólogo con los ojos cerrados; Alicia Borinsky, Persistencias macedónicas; Anahí Mallol, ¿Se puede acaso vivir fuera del tiempo?; Mónica Bueno, El teatro y el fantasma de Macedonio; Susana Szwarc, El Macedonio, sin sombras; Guillermo Saavedra, El continuo macedoniano; Roberto Ferro, La lectura debe continuar; Nicolás Peyceré, Prólogo, en forma de show in progress; Ester Andradi, Prólogo a la sombra; Tununa Mercado, Retrato de la Eterna; Miguel Espejo, Un prólogo demás.

"Esta singular obra de teatro es una fantasmagoría textual que pone en movimiento la obra de Macedonio Fernández. Es sabido que esta obra, prodigio del humor metafísico que puede destilar el acto mismo de la escritura, es particularmente reacia a su trascripción a otros géneros. Liliana Heer logra traducirla a una lengua constantemente alusiva, muy familiar al lector macedoniano, pero también capaz de contener al que no pasó el umbral iniciático de las escrituras del autor de Papeles de Recienvenido".

Horacio González
Diseño: Estudio Estilográfico © Todos los derechos reservados.