• Nadie Duerma

El falo al fin cuestionado

Nadie Duerma #9

Marcelo Mazzuca desde un comienzo asume su posición: “El falo no es otra cosa que el órgano de la palabra” y, por esto, de entrada está puesto en cuestión. Luego de algunas referencias a las querellas hechas al falo, al interior del psicoanálisis, nos recuerda algunas de las varias versiones del falo en Lacan: el falo como significante de deseo, el significante impar, el significante electivo, rescatando un aspecto no tan explorado: la función de fonación del falo y su relación al arte. Charly García será su caso.

Matías Laje, “eco de un decir jugado en otra parte”, retoma la crítica falocéntrica para plantear al psicoanálisis, a los feminismos y a las psicosis como tres formas de interrogación de lo normativizante. Aunque también se encarga de señalar sus diferencias, sus puntos lógicos de contacto y sus posibles alianzas.

El antropólogo Roberto Abinzano, desde su disciplina afirma: “En Antropología no se utiliza la diferencia entre pene (órgano) y falo (símbolo). De allí que utilicemos de manera indistinta ambos términos”. Partiendo de esta premisa, el autor recorre diversas versiones míticas y artísticas de diferentes culturas, en donde puede verse reflejada la relación entre pene y falo, aunque no siempre esta relación sea fija ni conserve un carácter positivo.

Entre L´Etourdit y los mitos de Edipo y Tiresias, Antonio Quinet aborda el tema del falo a partir de la categoría de lo trans, aportando una mirada actual sobre las fórmulas de la sexuación, despejando la diferencia entre materialidad biológica, identificación, elección sexual y posición de goce.

A partir de la distinción entre el falo a priori (biosemblante) y el falo a posteriori (correspondiente a los discursos, su dimensión histórica) Colette Soler se pregunta: ¿a fin de cuentas Lacan destituyó al falo? Su tesis: muy por lo contrario, al disociarlo del nombre del padre más bien generaliza y refuerza la función fálica. De esta forma, Soler recorrerá diferentes pasajes del L´Etourdit, junto con los discursos de esta época; para dejar flotando en el aire una pregunta: “el decreto a priori de la desigualdad fálica ¿podría terminar si el a posteriori del discurso cambiara?”

Natalia Neo Poblet vuelve sobre la obra de Virginia Woolf para mostrar otros modos de hacer con el falo, que no generen la repetición clásica de los tan criticados binarismos. Se trata así, del decir poético que, por su movimiento, no posee un centro fijo de significación. De esta manera, nos remite a un decir distinto, excluido, que desde el afuera denuncia las desigualdades de adentro.

Atento a la época, y siguiendo su tradición, Gabriel Lombardi recorre los lados oscuros del falo ligados a las dificultades y exigencias de la lógica del todo en el varón; y desde la mujer, a su posición en relación con el goce, envidiada por más de un varón. Lo trans, la no relación sexual y la homosexualidad femenina, serán parte de este complejo recorrido.

Partiendo de las fórmulas de la sexuación, Luis Prieto distingue cuatro dimensiones lógicas del falo: el falo ligado a lo necesario (símbolo); a lo imposible (signo de la castración); a lo contingente (la letra) y a lo posible (síntoma particular ligado al del ser y al tener).Cuatro dimensiones que lejos de ser excluyente se encuentran íntimamente relacionadas.

La psicoanalista Lujan Iuale se propone abordar el más allá del falo, para lo que se sirve de los desarrollos realizados por Lacan a partir de las fórmulas de la sexuación. Apoyándose en la lógica de lo ἕτερος, la autora indaga sobre lo Uno y lo Otro, sobre lo homo y lo hetero.

Leonardo Leibson presenta una serie de cuestionamientos al psicoanálisis, propios de la época, así como a los psicoanalistas mismos, planteando preguntas que insisten: ¿Es el psicoanálisis falocéntrico, patriarcal y heteronormativo? La posición sexuada, contra toda fascinación fálica, apela a la diferencia misma.

Frente a la moral de la época, que prescribe felicidad y disciplina el sufrimiento (rechazando al síntoma y a la angustia), Alexandra Kohan intenta recuperar el valor del falo como el significante que permitirá el encuentro con la imposibilidad estructural, eligiendo el camino de la comedia para dar cuenta de la diferencia entre los sexos.

Agustina Saubidet, en esta oportunidad, explora la distinción entre el falo como invariante estructural; y el sentido particular que asume el falo en el patriarcado capitalista, retomando los aportes y críticas, al campo del psicoanálisis, de Segato, Héritier, Federici, Godelier y Mauss. La caza de brujas, la acumulación originaria en relación al saber, la sustracción, el poder y el discurso, se enlazarán así al psicoanálisis.

Carolina Zaffore, sin desoír las críticas de los gender studies, se anima a asumir y sistematizar las tensiones existentes, al interior del psicoanálisis, alrededor del concepto de falo; sin jerarquizar las críticas, pero realizando claras y necesarias distinciones; acercándose incluso a la relación tan poco explorada entre el falo y lalangue, correspondiente a la última enseñanza de Lacan.

Martín Alomo “recoge el guante” de algunos de los reclamos hechos hacia el psicoanálisis desde diferentes corrientes del feminismo: reconocer sus aportes y también sus límites, en un diálogo sin gritos. Del lunfardo naturalizado a la cita freudiana visionaria, revé las tensiones entre falo y padre, significación fálica y psicosis, demanda y deseo, ayudado por los aires deconstructivos de nuestra época.